

Como Crece Tu Jardin Espiritual?
Mientras Jesus caminaba por el jardin del mundo, miraba
entristecido la condicion de ese jardin el cual una vez
habia sido hermoso y fructifero, pero que ahora estaba marchito
y cubierto de abrojos. De repente, vio algo que le llamo
la atencion. Entre la maleza, vio una pequeña y fragil planta
que trataba de sobrevivir. Eso le dio esperanzas. Este jardin
podia ser renovado!! Con buen alimento, suficiente agua
y sol, y sobre todo con mucho amor y cuidado de manos expertas,
ese jardin podria convertirse en un lugar de incomparable
belleza y fragancia. Por lo tanto, se dio manos a la obra
y con mucho trabajo y dedicacion que le costo la vida, el
jardinero se aseguro que aquel jardin nunca mas se marchitaria.
Con su paciencia, amor y sacrificio hizo provision para
que aunque hubieran abrojos y mala hierba, el producto de
su entrega siempre floreceria.
La vida del cristiano puede compararse a una planta.
Primero la semilla tiene que ser sembrada, eso es cuando
recibimos el Evangelio. Luego, la semilla tiene que morir.
Eso sucede cuando le entregamos a Cristo todo lo que somos,
lo que anhelamos, nuestras actitudes, deseos carnales, y
todo aquello que como individuos determina y controla lo
que hacemos y decimos. Luego, la planta brota, pequeña,
fragil y dependiente de la ayuda del jardinero. Esto se
explica por si solo. Al leer y escudriñar Su Palabra, vamos
recibiendo el alimento que necesitamos para dejar der ser
niños espirituales. Con el cuidado del jardinero, la insignificante
planta crece y se fortalece.
Al ir creciendo, el jardinero sabe que tipo de planta
va a desarrollarse. Si aquella que dara fruto, la que sera
esteril o como sucede en todos los jardines, la que se convertira
en mala hierba. El jardinero entonces decide como podarla,
que ramas cortar, que hojas remover y cuando hacerlo. Porque
si deja crecer mucho las hojas y las ramas, el sol no puede
llegar hasta el tronco que es donde esta la fuerza de la
planta para que produzca un mejor fruto. Pero hay muchas
plantas que tienen espinas, y son dificiles de podar. Entonces
el jardinero tiene que tratralas con cuidado para no cortarse.
Ya que si tiene muchas, puede que le pierda el interes y
la corte de raiz y la eche al fuego.
Un detalle interesante es que en muchas ocasiones, el
jardinero no arranca la mala hierba, sino que la deja que
crezca junto a la planta. La mala hierba siempre crece mas
rapido y cubre las pequeñas plantas, sin embargo, el jardinero
sabe distinguir la una de la otra facilmente. La planta
tiene que luchar contra el abrojo por el sol, el agua y
el alimento de la tierra.
Es curioso ver como Dios permite que a nuestro alrededor
tengamos personas que son abrojos que amenazan con ahogarnos,
pero solo estan ahi con el unico proposito de probar nuestra
fe, nuestro fundamento, nuestras raices. Estan ahi para
que luchemos por nuestra salvacion a pesar de las opiniones
e ideas que surgen contrarias a Su palabra. Para que nos
esforzemos por crecer y sobresalir sobre ellos, a fin de
que podamos enriquecer las vidas de aquellos a nuestro alrededor
con el perfume de nuestro espiritu. Haciendo asi, cuando
venga la siega, seremos sacados de en medio de la maleza
y llevados a la casa del jardinero, donde podremos ofrecerle
toda nuestra belleza y donde el pueda admirar el producto
de sus manos expertas.
Hermanos, Cristo quiere quitar de nosotros cada dia aquellas
cosas que impiden que Su Palabra penetre en nuestros corazones
y nos de el alimento que necesitamos para hacernos fuertes,
para que produzcamos lo que El espera de nosotros. Porque
Dios espera que demos fruto; a tiempo y fuera de tiempo.
Pero si nos llenamos de espinas, y no permitimos que El
nos limpie porque cuando lo intenta hacer, cortamos sus
manos, entonces corremos el riezgo de ser cortados y echados
al fuego. Mas Dios no quiere que ninguno se pierda. Su sangre
preciosa fue derramada por nosotros. El quiere que demos
fruto, y fruto en abundancia. Dar por gracia lo que por
gracia hemos recibido.
Cada uno fue llamado con un plan especifico. Hay muchas
plantas en el jardin de Cristo. Cada una de diferente forma,
tamaño, color, fragancia y proposito porque al jardinero
le gusta la variedad. Pero todas ellas, sembradas y alimentadas
por la misma mano. Nadie puede decir que no tiene nada que
hacer en el jardin del Señor. Dios nos ha dado un ministerio
a cada uno. Cada cual sabe en que se desempeña mejor. No
podemos ser rosas, si nacimos girasoles.
Escudriñemos nuestro corazon. Reflexionemos en nuestro
camino y nuestra relacion con Dios. Que somos, plantas fructiferas,
esteriles o mala hierba? Dice la Palabra; "por sus
frutos los conocereis." Estamos produciendo fruto
para el Señor? Es nuestro fruto dulce o amargo? Son nuestras
flores hermosas o estan secas y marchitas? Ahogamos a los
que nos rodean con quejas y lamentos o refrescamos el ambiente
con nuestro perfume y sombra? Nuestra pregunta en esta hora
debe ser: Se complace Dios al mirarme? Le agrada lo que
hago, lo que digo, lo que pienso? Estoy cumpliendo con lo
que me ha encomendado? Cada uno tiene la respuesta y solo
Cristo tiene la solucion.
Nuestro jardin espiritual debe ser alimentado diaramente
con la Palabra, con la oracion y con el servicio a nuestro
projimo, porque "el arbol que no de fruto sera cortado
y echado al fuego." Cristo nos llama hoy a que
dejemos que la mano dedicada del jardinero se vea en el
fruto que brindamos al mundo.
Conoces el fruto del Espiritu? Se divide en nueve cualidades.
Las mismas se encuentran en Galatas 5:22-23
| Amor |
Gozo |
Paz |
Paciencia |
Benignidad |
Bondad |
Fe |
Mansedumbre |
Templanza
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