![]() He visto sus caminos; pero le sanare y le pastoreare,
y le dare consuelo a el y a sus enlutados" Esta experiencia que comparto con ustedes me sucedio personalmente en Junio del 99. He decidido compartirla con aquellos que puedan estar pasando por la misma situacion. Es mi oracion que pueda ser de edificacion. En los dias anteriores y posteriores a la muerte de mi suegro, mi suegra lloraba en silencio su dolor. No habian palabras de consuelo, ni nada que se pudiera hacer para aliviar su pena. Solo podia ofrecerle una oracion a Dios para que consolara su alma atormentada. Mirandola comprendi que no hay diferencia entre creyentes y no creyentes cuando llega este momento. El dolor y la afliccion son los mismos. El vacio que deja el ser amado es el mismo. Pero una cosa es cierta. La muerte es real. Ocurre en todas partes y en ocasiones toca a nuestra puerta. Y cuando lo hace, toma a la mayoria de nosotros totalmente desprevenidos para tratar con ella. Muchas veces el enojo acompaña la pena a causa de la perdida de la vida. La gente se enoja con Dios, con los que le rodean y aun con el que ha muerto. Como trata uno ante el enojo, aun el irracional, en un tiempo como este? Que podemos decir, que podemos hacer? Y desde luego, tambien esta la culpa. Porque no hice esto, o porque no hice lo otro, porque dije eso, o porque no lo dije asi? Observando y escuchando todo lo que acontecia con la familia de mi esposo , pude darme cuenta de ciertas cosas las cuales quiero compartir, y de las cuales creo que todos podemos aprender. De ello, llegue a la conclusion de que hay cuatro maneras simples en las que podemos ayudar a la gente en su momento de afliccion y dolor. 1. Dejarlos hablar - La gente, cuando trata con
la muerte, muchas veces tienen mucho que decir y urgencia por decirlo.
Estan experimentando fuertes emociones y piensan que van a perder la
cordura si no hablan de lo que sienten. Necesitan hablar y necesitan
desesperadamente alguien que los escuche. Muchas veces no sabemos como
responder o que decir, pero es mejor no decir nada. Hay poder y belleza
en el silencio. Demuestra el interes que tenemos en ayudar y es algo
que la persona nunca olvidara. Santiago le dio un consejo a sus lectores
en una ocasion cuando dijo: ”...todo hombre sea pronto para oir, tardo
para hablar,...“(1:19) Hay que recordar ser prestos para oir a la gente
cuando pasa por pruebas y tribulaciones. 2. Dejarlos llorar - No tratar de impedir que lamenten
su perdida. Mientras mas lloren, mas rapido sera su recuperacion. Palabras
como, “no llores, que el esta mejor ahora, alegrate, porque esta en
la presencia de Dios” y otras semejantes demuestran nuestra propia incapacidad
de tratar con esos sentimientos o con nuestra propia incomodidad al
ver sus lagrimas y escuchar su lamento. Pablo dijo: “Gozaos con los
que se gozan; llorad con los que lloran...“(Rom.12:15). Hay que dejarlos
sentir y expresar lo que sienten; el enojo, el dolor, la culpa, la amargura.
No nos hara daño escucharlos, y probablemente ayudara a la otra persona
mas alla de cualquier palabra. 3. Ayudarlos - En momentos de dolor, algunas veces
cometemos el error de enfocarnos solo en la necesidad espiritual o emocional
de la persona y olvidamos sus necesidades fisicas como el traerles de
comer o limpiar su casa. Para el afligido, labores comunes parecen irrelevantes,
tediosas y dificiles. Todas estas necesidades diarias necesitan atencion,
por lo tanto podemos ayudarles preguntandoles directamente o mirando
a nuestro alrededor. Hay que dejar que la persona en afliccion se recueste
de nosotros para lo que necesite. Dios recompensara nuestra accion.
4. Aprender de ellos - La gente que ha tenido un
roce con la muerte por lo regular tienen mas sabiduria en las cosas
que realmente importan. Podemos aprender mucho de semejante experiencia.
De nuevo, en la Biblia encontramos un consejo practico en este asunto.
“Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello
es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondra en su corazon.”
(Ecle.7:2). La “casa del luto”seria un hogar donde ha ocurrido una muerte.
La “casa del banquete” seria una fiesta. Hay algo que aprender en la
casa del luto que debemos ponerlo en el corazon, y esa leccion incluye
nuestra mortalidad, nuestra debilidad y lo corta y breve que es la vida
humana. Todos nosotros amamos la vida. Nuestras vidas y aquellas de nuestros
seres queridos son preciosas e importantes para nosotros, como deben
ser. Pero esta corta, mortal y perecedera vida humana que con tanto
amor valoramos no es la forma final ni la mas alta forma de vida. A
lo optimo, esta solo comienza a sugerir los maravillosos planes que
Dios tiene en mente para nosotros en el futuro. La leccion que yo aprendi
con esta experiencia es que no hay nada que pueda sanar una herida.
Solo el tiempo. Pero que durante ese proceso, Dios no se aparta de nuestro
lado nunca, ya sea que le sirvamos o no. Solo tenemos que llamarle.
Siempre esta dispuesto a escuchar el clamor de un corazon agobiado,
sin importar las circumstancias. Solo El es nuestra fortaleza en la
afliccion. Solo El puede darnos el consuelo. Y creanme, solo El sabe
como hacerlo. La Biblia es rica en promesas de consolacion. Veamos
lo que dice LAS HUELLAS En esta hora de dolor, te Dedico este Salmo La Luz de Dios rodea a los que han partido Graficas por Moon and Back |